Ejercicio fisico y las enfermedades

Que puede hacer el ejercicio fisico por las enfermedades relacionadas con el aparato locomotor

La naturaleza ha creado nuestro cuerpo para el movimiento, desde que el ser humano existe su actividad diaria ha estado asociada al movimiento y a cierto grado de esfuerzo físico. Ha sido en los últimos 100 o 200 años, gracias al desarrollo tecnológico, cuando el ser humano ha dejado de realizar una actividad física diaria y ha aumentado la tendencia en mantener posturas forzadas y estáticas. Con esto han aparecido multitud de enfermedades relacionadas con el sedentarismo, ya no solo del aparato locomotor si no enfermedades generalizadas como pueden ser la obesidad, la hipertensión, etc …

Las enfermedades del aparato locomotor en conjunto tienen la tendencia de producir un deterioro progresivo del paciente aumentando el dolor en las articulaciones y creando rigidez y dificultad para el movimiento de éstas. Estos síntomas hacen que el paciente este predispuesto al sedentarismo, a no moverse y a mantener una cómoda, aunque perjudicial postura de “apoltronamiento”, además la mayoría de las personas en esta situación, debido a la falta de distracciones tenderán a presentar un bajo estado de ánimo junto a una baja autoestima; Todo esto va a derivar en que el paciente se concentre aun más en sus dolores y en aumentar el grado de inmovilidad de las articulaciones y por lo tanto de invalidez generalizada. En general se crea un círculo vicioso de `dolor – inmovilidad – depresión`; que resulta fundamental romper para conseguir la mejoría de los síntomas.

Por otra parte la practica del deporte, por regla general, los deportes de impacto (futbol, esquí, tenis ..) pueden favorecer la aparición de enfermedades del aparato locomotor, sobretodo en los casos en los que estos se practican sin ningún control ni calentamiento, cuando nuestro cuerpo ya presenta cierto grado de deterioro y/o ha estado inactivo durante un largo período de tiempo.

Podemos concluir diciendo que la práctica de deporte es absolutamente recomendable pero siempre con asesoramiento y con control del mismo, que debe tener en cuanta las cualidades personales y la situación de cada paciente. Es evidente que no aconsejaremos la misma actividad deportiva a un niño con dolor de espalda posicional y con tendencia a la obesidad, que a una persona de 70 años con artrosis generalizada.

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